Los dominicanos de ascendencia haitiana se convirtieron en ciudadanos fantasmas

La República Dominicana ha violado los derechos humanos de decenas de miles de personas al despojar a varias generaciones de su ciudadanía, según un nuevo y mordaz informe de Amnistía Internacional.

El informe detalla décadas de prácticas discriminatorias codificadas en leyes que han convertido a los haitianos y a sus hijos nacidos en la República Dominicana en "ciudadanos fantasmas". Estos apátridas carecen de documentos de identidad para el trabajo, la atención sanitaria, la escolarización o el derecho a vivir en cualquiera de las dos naciones de la isla.

"De un plumazo, las autoridades de la República Dominicana han borrado del mapa a cuatro generaciones de dominicanos", dijo Erika Guevara-Rosas, directora de Amnistía para América.

Desde la década de 1990, las autoridades dominicanas han creado un "laberinto legal" de burocracia para recuperar sus papeles, dijo el grupo, señalando un fallo judicial de 2013 que convirtió en apátrida a cualquier persona nacida en el país de un padre extranjero indocumentado. El fallo se aplicó retroactivamente a 1929, dejando hasta cuatro generaciones de dominicanos de ascendencia haitiana apátridas y sin documentos válidos.

"El fallo fue indignante", dijo Chiara Liguori, experta de Amnistía en el Caribe y autora del informe.

"La mayoría de estas personas nunca han reclamado la nacionalidad haitiana", dijo. "Los dominicanos que nunca han estado en Haití, que no tienen vínculos allí, ahora están obligados a probarse a sí mismos: a decir primero, 'Mira, soy extranjero', y luego solicitar la naturalización en dos años. Y que la soliciten no significa que la obtengan".

El fallo convirtió a las personas en apátridas incluso fuera del país, lo que provocó protestas en Nueva York y denuncias internacionales de grupos de derechos humanos que afirman que el gobierno está privando a las personas de las necesidades básicas.

Esta gente tiene un fuerte sentido de pertenencia a este país", dijo Liguori. "Quieren ayudar y hacer una contribución. Ya no saben qué pensar de sí mismos

Yolanda Alcino, una dominicana de 25 años de edad de ascendencia haitiana, dijo al Guardian que fue inscrita al nacer pero que se le ha negado un documento de identidad durante los últimos ocho años. La segunda mayor de nueve hermanos, dijo que su familia ilustra "la completa y complicada realidad" de la vida en el país: algunos de sus hermanos y hermanas tienen papeles, otros no.

La gente hablaba de prejuicios, palizas, trabajo en el fondo de la sociedad y de que se les prohibía la entrada a escuelas y hospitales. Una mujer dijo que, por falta de papeles, había tenido que convertirse en empleada doméstica de una familia rica a la edad de 10 años. La familia la obligaba a trabajar 15 horas diarias y la golpeaba, dijo, negándose a utilizar su verdadero nombre por temor a ser despedida.

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